Historia de Éxito de la Escuela Guillermo Molina
(Enlace a Descripción de Proyecto de Construcción de Escuelas)
Escuela y Alojamiento de Profesores Guillermo Molina: Un nuevo diseño arquitectónico brinda aulas, biblioteca, sala y campos de juegos
A medida que uno empieza a salir de la curva del camino de tierra y la humilde colonia de Entre Ríos aparece a la vista, una imagen sobresale inmediatamente sobre las casas de madera deterioradas. En lo alto de la colina con vista a las quizás 20 casas que bordean la carretera principal, se encuentra la escuela secundaria Guillermo Molina, el orgullo de Entre Ríos.
Tenemos la mejor escuela de la provincia
dijo el preocupado ciudadano Esteban Llusco.
Save the Children, en cooperación con ACDI/VOCA, construyó la nueva escuela secundaria, reemplazando una estructura de 15 años fundada inicialmente por el dueño de un aserradero para educar a los hijos de sus empleados. La colonia (llamada así porque no es una comunidad indígena sino una compuesta de personas que emigraron de otros lugares para asentarse aquí) ahora vive de agricultura y ganado en vez de madera, y es el beneficiario del desarrollo alternativo.
Entre Ríos escogió una escuela secundaria porque la escuela antigua, dijo Llusco, era algo de lo que uno quería escapar.
Llusco era el presidente del comité de construcción de la escuela. Su responsabilidad era organizar a la gente de las áreas colindantes para la tarea voluntaria necesaria a fin de construir la escuela.
Cuando un deslizamiento de barro arrasó con 250-300 metros de carretera por donde las provisiones tenían que ser transportadas a la colonia, retrasando la construcción por un mes, algunos estudiantes ayudaron a la gente del pueblo a llevar materiales desde un camión a un lado de la carretera antigua a otro en el otro lado de la misma.
Antes era solamente utilitaria, dijo
Juan Myta,
un antiguo oficial del pueblo. Esto es mejor. No hay ninguna escuela como esta en ninguna parte.
El nuevo edificio ha dado a los estudiantes menos razones para abandonar la colonia para asistir a secundaria en Caranavi o La Paz, donde tenían que alojarse con familiares o amigos y la familia tenía que pagarles o llevarles comida.
Antes de este techo, la lluvia caía (en las aulas) dijo
Rolando Paco, un estudiante de 19 años. Estaba completamente destrozada. Es más cómoda. Las pizarras son mejores. Antes no había una gran biblioteca. Ahora es mucho mayor debido a la institución.
La escuela se abrió en marzo del 2003, beneficiando a 150 estudiantes de Entre Ríos y colonias colindantes. Las aulas aumentaron de 5 a 7; se construyeron alojamientos para los profesores para que no tuviesen que alquilar casas del pueblo; se construyó un campo de fútbol/cancha de baloncesto y se exhibieron hallazgos arquitectónicos (piedras que se creen que una vez fueron usadas como morteros) en las instalaciones.
Cuando me asignaron a mí, no sabía que me enviarían a una escuela tan bonita
dijo Lidia Huañapaco,
una profesora de psicología y filosofía. Yo solo estaba contenta de tener el trabajo pero tener una escuela como ésta es muy impresionante. No me esperaba nada tan bonito.
Esa misma actitud ha sido compartida por los profesores que pasaron por la escuela antigua, y los residentes dicen que la nueva estructura atrae a un nuevo calibre de educadores. Antes los profesores decían que si no se conseguía una nueva escuela se irían.
dijo Myta. Ahora dicen
Quiero venir aquí.
La escuela secundaria de la colonia ha generado otros cambios en la colonia. Ahora ofrece clases equivalentes a secundaria para adultos los sábados. Llusco espera que la comunidad tenga electricidad muy pronto para poder instalar un laboratorio de computadores.
La humilde aldea incluso está experimentado un pequeño renacimiento en construcción, que básicamente consiste en tablones sueltos de madera. Con la inspiración de la nueva escuela en la colina, se están construyendo edificios de ladrillos ; la colonia, con la ayuda de la municipalidad de Caranavi, ha empezado la construcción para reemplazar la escuela de primaria, un edificio de bambú medio deshecho con un techo de hojas de palmera donde, por necesidad, se dictan algunas clases en un anexo con suelo de tierra.
Tenemos que mejorar nosotros mismos porque la escuela es una maravilla
dijo Antonio Quinocopa, un residente. Nunca pensamos que llegaríamos a tener construcciones como ésta. Mucha gente (de otras colonias) han venido aquí para echar un vistazo.
Este artículo fue escrito por el periodista Rafael Hermoso, y facilitado a ACDI/VOCA por cortesía de Save the Children/Bolivia